domingo, 10 de enero de 2016

La foto de la mili



En la actualidad, prácticamente nadie que se dedique al estudio histórico niega que la huella que deja alguien en su paso por la historia está relacionado, en la mayoría de los casos por la posición que ocupa en su sociedad. En Doña Mencía, la historia no te recuerda de la misma forma si te apellidas Valera, Alcalá-Galiano, Roldán o Vergara, que si eres un simple Ramirez, Borrallo o Priego. Tu apellido está ligado a unos antepasados que pueden haber sido simples labradores/jornaleros (la mayoría) o, en cambio, pueden tratarse de la élite local (regidores, jurados, alcaldes...) cuyo nombre aparece en gran cantidad de documentos oficiales de su época, facilitando así la reconstrucción de sus vidas.

Colección F. Priego (cesión de Adela Amores)
Algo parecido a esto pasa cuando quieres poner cara a tus antepasados mediante la búsqueda de fotografías antiguas. Desde la invención de la fotografía, en el s.XIX, la posibilidad de disponer de una cámara fotográfica quedaba limitada a quien tenía recursos para adquirirla. En el mundo rural, será la escasa media burguesía la que dé el paso a inmortalizar aquellas escenas que reflejan su estilo de vida, en las que las clases populares quedan en un lugar secundario (y en las fotografías individuales apenas aparecen). En nuestro pueblo, posiblemente la colección fotográfica mas antigua que tenemos es la de la familia de “Frasquito” Priego Jiménez (1876-1963), y en ella abundan los retratos individuales de personajes importantes de la sociedad de la Doña Mencía (de familias pudientes, sacerdotes, etc) del primer cuarto del s.XX.

Pablo Cantero León en el servicio militar
Sin embargo, si existe una posibilidad de encontrar una fotografía de tu antepasado aunque éste sea de extracción humilde: Me estoy refiriendo a la “foto de la mili”. Hasta 1912, el cumplimiento del servicio militar en España podía evitarse mediante el pago en metálico o de un sustituto. Esto provocaba que los hijos de las familias pudientes podían librarse de hacer la mili y que las clases populares quedaban destinadas a la “defensa de la patria”. El momento de la jura de bandera se convertía en una ocasión perfecta para los jóvenes de principios del s.XX de fotografiarse y conservar la fotografía para la posteridad.

Estas fotografías no solamente le ponen cara a tus antepasados, sus uniformes suelen darte información del destino en el que cumplieron el servicio. También puedes comparar los datos físicos que aparecen en las “fichas de reemplazo” con el aspecto real. Un curioso ejemplo de esto es el caso de mi bisabuelo Pablo Cantero León (1891-1962): él, como mi abuelo “Paulitos” tenían una bizquera congénica, y eso queda reflejado en la ficha de reemplazo. Esta afección se aprecia en la foto de la mili de Pablo Cantero, el cual pertenece a la quinta de 1912 y, por su uniforme, probablemente sirvió en el batallón nº17 de Infantería de línea “Borbón”.

Certificado de aptitud para realizar el servicio militar (Fuente:AHMDM)










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