Cuando
te adentras en el apasionante (por lo menos para mí lo es) mundo de
la investigación genealógica, no tardas en darte cuenta que la
información que rescatas de tus antepasados está relacionada sobre
todo con los aspectos mas “administrativos” de su existencia
(aunque con anterioridad a la creación de los Registros Civiles en
el último tercio del s.XIX, era sobre todo el control sacramental el
que primaba), tales como las diferentes partidas de nacimiento,
defunción, matrimonio, etc.... Por otro lado, también se suelen
conocer los tratos hechos ante notario (como cartas de compra/venta,
testamentos, de dote matrimonial, etc...).
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| Antonia Borrallo (Foto del periódico) |
Pero
en muy pocas ocasiones te encuentras con un magnifico documento como
el que he tenido la suerte de encontrar (o bueno, mas bien de
analizar, porque el hallazgo se lo debo a nuestro paisano José
“Pepe” Jiménez). Se trata de una entrevista realizada a doña
Antonia Borrallo Priego, una de mis antepasadas con motivo de su
centenario en 1928 (según dice, tenía 103 años). Dicha
conversación aparece en la página 4 de la edición del 12 de Enero
de 1928 del periódico madrileño “La Voz”
(http://goo.gl/FCCLyP).
Este
periódico fundado en 1920 tuvo una enorme repercusión debido al
tono desenfadado de su contenido, el cual estaba hecho para captar un
público popular al que no llegaba el otro diario fuerte del momento
en la capital, “El Sol” (el cual, renunciaba por principio a la
información sobre loterías y a la crítica taurina, y pasaba de
puntillas sobre crímenes y otros asuntos sangrientos o escandalosos,
temas preferidos por el gran público). A este tono ligero y ameno
que “la Voz” intentaba mantener corresponde un apartado que
aparecía frecuentemente titulado “Hablando con nuestros
viejecitos” en el que, diferentes reporteros de este periódico por
todo el Estado, recogían las vivencias de personas centenarias de la
zona.
En
este caso, la protagonista de este apartado fue doña Antonia
Borrallo Priego (madre que fue de mi tatarabuelo Francisco Severo
Jiménez). En ella, se nos habla de que la anciana vivía en una casa
de labor (posiblemente un cortijo ) de “ricos hacendados”
perteneciente a su nieto don Domingo Jiménez Montes (padre de Pepe
Jiménez), cuya familia debería seguramente su posición a la
posesión de tierras de cultivo, como era habitual en la época
(quizás, por el momento de la entrevista, estuviesen en plena
campaña de la aceituna).
Sin
duda, la parte mas interesante de dicha entrevista es la que la
protagonista cuenta algunos hechos locales que tuvieron gran
repercusión en la vida de Doña Mencía. Nos habla del fusilamiento
de unos hombres que trajeron “de Córdoba” en las tapias del
cementerio, cuando ella tenía unos 10 años, llevadas a cabo por
unos soldados a cuyo frente estaba D. Calixto Vargas1.
Estos datos nos pueden dar una pista del origen de esas ejecuciones.
Si nos basamos en la edad que aseguraba tener doña Antonia en ese
momento, estamos hablando de la década de los 30 del s.XIX, por lo
que las causas de esas ejecuciones podrían ser dos: la guerra civil
carlista, o bien el bandolerismo. También nos habla de la
exclaustración de los frailes dominicos de Doña Mencia, ocurrida en
1837, sucesos que analizaré a continuación, y que posiblemente
amplíe tras investigarlos.
El
complicado s.XIX
La
década de 1830 supone para nuestro país el fin de un periodo
“transición” entre el Antiguo Régimen y el nuevo régimen
liberal que arranca con la promulgación de la Constitución de Cádiz
en 1812. Este final está marcado por el conflicto entre los
defensores de la tradición y del absolutismo (los carlistas), y las
fuerzas que luchaban por derribar el sistema (los liberales). Dicha
contienda se desarrolla en medio de un país profundamente dividido
socialmente, y un reflejo de esta división es el auge del
bandolerismo, y en la Andalucía de la primera mitad del s.XIX es
donde este fenómeno se manifiesta con mas fuerza .
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| Expedición del General Gómez |
Aunque
el origen carlista de estos fusilamientos pudiera resultar extraño
debido a la imagen que se tiene de este movimiento que lo limita a
las zonas del norte de la Península, son bastantes los estudios que
reivindican la importancia de este movimiento en más territorios
peninsulares, entre ellos en Andalucía. Uno de los episodios mas
importantes de la Primera Guerra Carlista es Expedición de
Gómez, en la que un
general carlista recorrió la península
de norte a sur con 3.000 hombres. Esa expedición consiguió
conquistar y mantener durante medio mes la ciudad de Córdoba
(octubre de 1836), y tras abandonar dicha ciudad, las tropas
carlistas prosiguieron su marcha por Cabra, Lucena, Montilla y otras
localidades cercanas.2
3
La
otra hipótesis factible
es que los
ejecutados pertenecieran a una partida de bandoleros.
Aunque
la “época dorada” del bandolerismo en
Andalucía será la
década siguiente,
en nuestra
comunidad la
actividad de los bandoleros se nota desde el fin de la guerra contra
los franceses (en
1820 tenemos la primera noticia en prensa que habla de partidas de
bandoleros en las inmediaciones de nuestro pueblo).
La
clave para resolver esta incógnita estaría precisamente en la
figura de Don Calixto Vargas, ya que en la prensa de la época (sobre
todo entre 1834 y 1836) se habla de este menciano que llegó a ser
capitán del regimiento provincial de Córdoba,
y se
dedicaba a perseguir a partidas de “facciosos”4
por la zona (sobre todo por el norte de Córdoba y las zonas de
frontera con Ciudad Real.
Este
es un tema en el que sería interesante profundizar, ya
que el s.XIX en la Historia de nuestro pueblo sigue teniendo periodos
y cuestiones sobre los que habría que arrojar luz.
¡Hasta
quitaron las campanas!
Otro
de los sucesos que recuerda la centenaria Antonia es la
exclaustración de los dominicos del
convento que había al lado de la Iglesia.
Sobre este suceso si poseemos bastante más documentación que nos
permite conocer como se desarrollaron los hechos. Tiene
un especial valor el Bosquejo Histórico sobre el
origen, fundación y vicisitudes porque ha pasado la Iglesia
Parroquia de Nra Sra de Consolación de la Villa de Doña Mencía
que José Victor Montañez Lama escribió en 1901, y en el que une la
historia de la Iglesia a la del pueblo5.
La
expulsión
de los dominicos que llevaban en Doña Mencía desde 1421 tiene
lugar en este contexto del
que hablaba anteriormente, mas concretamente tiene que ver con la
conocida como desamortización de Mendizabal que se lleva a cabo
entre 1836 y 1837, y que afecta casi exclusivamente a las ordenes
regulares como la de los dominicos. Esta fijación contra las órdenes
regulares debe buscarse en el apoyo ideológico y económico que
muchas prestaban al carlismo en aquel momento, ya que para ellos, el
liberalismo significaba la nacionalización y la venta de sus
vienes.6
En
nuestro pueblo, debido a esta desamortización, el gobierno se
incautó en 1837 del convento y de todos sus bienes y pertenencias.
Terminando para siempre con la presencia de dicha Orden en nuestra
localidad.
Pero
hay un detalle que no aparece en ninguno de los textos que hacen
referencia a este suceso y que sabemos gracias a esta entrevista: Me
estoy refiriendo al tema de las campanas. Sabemos por el relato de
Montañez Lama, que el comisionado del gobierno hizo prácticamente
una limpia de todo lo que se encontró en el Convento (aunque no pudo
hacerlo con los vienes de la Iglesia), pero... ¿para qué llevarse
también las campanas?. La respuesta no es tan compleja si tenemos en
cuenta que España estaba en medio de una guerra civil, con una
situación económica ruinosa y que las campanas confiscadas podían
ser fundidas para conseguir metal con el que fabricar armas o
munición (algo que ya se venía haciendo en los conventos del norte
para la causa carlista).
1 Aparece
en el testamento del abuelo de Juan Valera, hecho en 1833, como
“Comandante de las Armas y encargado de la policía”, y
posteriormente sabemos que es Comandante militar de la provincia.
2 SOMÉ
LASERNA, C: Andalucía carlista: del mito al logos, Andalucía en la
Historia Nº 51. Enero 2016. pp 58-63.
3 También
en el libro de SÁNCHEZ ROMERO,C.: Doña Mencía en la historia
(s.XIX), Doña Mencía, 2004. p. hace referencia al paso del
ejército carlista al mando de los generales Gómez y Cabrera.
4 Esta
denominación es un problema, puesto que la prensa de la época la
utiliza para nombrar a cualquier rebelde, ya sea carlista o
bandolero.
6 FONTANA,
J. Historia de España 6. La época del liberalismo, Barcelona,
2007. p. 143



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ResponderEliminarMe parece muy interesante todo lo de nuestro pueblo y sus gentes
ResponderEliminarMe parece muy interesante todo lo de nuestro pueblo y sus gentes
ResponderEliminarEstimado Cristóbal, rogaría si lees este mensaje que te pongas en contacto conmigo en rbuhigas@ucm.es. Soy historiador y también familiar de Antonia, concretamente descendiente directo por la línea de Domingo Jiménez Montes.
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